Un Consejo de Administración en 2020

Un Consejo de Administración en 2020

25 Noviembre, 2022

¿Choca una imagen futurista con un título como este?

A diferencia de una persona física, una sociedad carece de mente. No tiene voluntad ni inteligencia propias. El Consejo debe definir la estrategia, de acuerdo con la voluntad expresada por la Junta, configurando los recursos materiales y humanos y el know-how necesarios, y supervisar la ejecución. El equipo de gestión propondrá ejes estratégicos y planes, pero el responsable último de la formulación de la estrategia es el Órgano de Administración.

La #transformaciondigital es el entorno dentro del cual el Consejo debe definir la estrategia en este momento. Y en el contexto de la profunda evolución digital de hoy, hay cuatro posibilidades: innovar para liderar, innovar para defenderse, copiar para sobrevivir y perecer.

Innovar para liderar, innovar para defenderse, copiar para sobrevivir o perecer.

Quien piense que la innovación surge de la tecnología, tiene que pensarlo otra vez. La tecnología tiene que satisfacer una necesidad, de otra manera no sirve para nada. La pura aplicación de la tecnología puede mejorar los procesos, reducir costes, incrementar la eficiencia o la efectividad, y sin duda esto es necesario, pero difícilmente esta aplicación aislada convertirá en líder a una empresa.

La innovación disruptiva, la que tiene como finalidad liderar, no se descubre de esta manera, se identifica tras una reflexión sobre la #evolucióndigital de la Sociedad, sobre cómo sus nuevos comportamientos y creencias afectan a nuestra industria y si se están abriendo oportunidades para hacer nuestro trabajo incuestionablemente mejor que los competidores, a veces, paradójicamente, cooperando con ellos. Pensando en maneras de satisfacer mejor las necesidades de la Sociedad, teniendo en cuenta sus nuevas expectativas, percepciones e interpretaciones de lo que ocurre, tanto en su vida personal como en su trabajo. Y esto exige un análisis sistemático.

La gente ha cambiado mucho, su manera de entender la amistad, la confianza, el consenso, la identidad, la distancia y el tiempo son diferentes de las de hace 20 años. Cómo interpretan la sincronía o las opiniones, su percepción de la reputación, de la propiedad frente a la posesión, y tantos otros conceptos. La relación de los stakeholders con la sociedad está cambiando.

En definitiva, nos encontramos en un escenario en que los Consejos deben saber interpretar los planes y ejes estratégicos que propone el equipo de gestión, y saber cuestionarlos, complementarlos y reformularlos a la luz de su interpretación de la voluntad de los accionistas, como siempre, pero hoy aún más, de la evolución de la Sociedad. El Consejero tiene que ser alguien moderno, una persona de su tiempo, tiene que comprender lo que ocurre fuera y dentro de la empresa y los porqués. Seguramente no es necesario que sea un tecnólogo ni un especialista, al igual que no tiene que ser auditor, abogado o financiero de profesión, pero es inadecuado que no comprenda a fondo los fundamentos de la transformación digital de la Sociedad, del Mundo, de igual forma que es impropio que sea ignorante en cuestiones contables, legales y financieras. Y en todo caso, es imprescindible que en todo Consejo haya al menos un miembro que aporte este enfoque de evolución digital, estimule, cuestione y apoye este punto de vista.

Innovar para liderar, innovar para defenderse, copiar para sobrevivir o perecer.