Cuando las startups comienzan a crecer surgen temas relevantes que hay que considerar y resolver. Además de la tracción, que a estas alturas ya habrás encontrado una cierta sistemática, hay muchos temas que condicionan directa o indirectamente el crecimiento.
He visto que muchas startups que empiezan a enfrentarse a problemas que tienen que ver con los recursos humanos. Por su puesto, las políticas de vacaciones, de horarios, de permisos retribuidos, de beneficios sociales, de aparcamientos, de coches, de teletrabajo y tantos otros temas que hay que regular para evitar injusticias y malos sentimientos. Pero, además, al crecer corres el riesgo de perder impulso, compromiso, propósito y valores. Mucho cuidado.
Una de las limitaciones más obvias, pero de mayor impacto es la financiera. Generalmente, los procesos de captación y producción no están sincronizados con el margen neto que se genera con los nuevos clientes, y se incurre en ineficiencias que hay que cubrir con nuevos fondos. Captar clientes cuesta, producir cuesta, pero los ingresos llegan más tarde. Esto es así en el mejor de los casos, porque en muchos otros que he visto, generan margen negativo desde el principio, y necesitan gasolina continuamente, al menos hasta un punto de break-even.
Y también hay muchos otros problemas que surgen en relación con los procesos, de toda índole, porque al crecer en volumen exigen modificaciones.
Sin olvidar que una startup que crece empieza a tener un carácter social que obliga a contemplar de otra manera aspectos como la reputación, la regulación, la relación con las Administraciones, las asociaciones sectoriales, la prensa y los medios, etc.
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